jueves, 13 de marzo de 2014

Danny Estaba Tirado en el Suelo...


Danny estaba tirado en el suelo, viendo la vida pasar. Basura de todo tipo se amontonaba a su alrededor, las cajas de la mudanza tiradas por doquier desperdigaban sus objetos personales por el departamento y sus recuerdos habitaban cada espacio de la pequeña habitación. Con dificultad trato de apoyarse en el pequeño sillón de la sala, pero por razones que no llegaba a comprender no podía moverse en lo absoluto. El sillón se mantenía inmóvil, como su único punto de referencia libre de caos, su ancla a la realidad. Se ponía más nervioso con cada segundo que pasaba. Arriba suyo, el reloj indicaba las 2 de la mañana. Al ritmo de los ticks del reloj Danny movía su mirada de bolsa a botella, de botella a caja. Finalmente se dejo caer. ¿Cómo había podido ir todo tan mal? Al final, se sentía solo. Los estudios, el trabajo, nada tenia significado si esa noche el se sentía la criatura mas solitaria del universo. 

¿Dónde estaba SP? Unos días atrás, ambos estaban acostados compartiendo la cama. Uno junto al otro, observándose, queriendo cada detalle, como si nada pudiera pasar nunca, como si el tiempo se hubiera detenido y todo en el mundo fuera la persona a su lado. Y entonces, en algún punto del camino, el perro se fue. Su cola ya no se movió alegremente, y ya no lo miro a la cara. Danny no pudo ver que hacia mal. Odiaba discutir, y sin embargo, no podía evitarlo. No le gustaba que su compañero fuera tan popular, los estudios provocaron una fuerte presión en ambos, y al final, una noche, la discusión subió de tono. SP salió por la puerta. Y todo eso parecía ya muy lejano. Sus alas se mantenían en una posición incomoda sobre todas las cosas del suelo. Su cola se apoyaba sobre unos vidrios rotos. Alguna vez estuvo seguro de tener todo bajo control, pero en ese momento, sus conocimientos y su físico le parecían insignificantes. Quería abrir la puerta, y correr tras él. Arreglar las cosas, volverlo a tener entre sus brazos. Pero continuo tirado en el suelo. El reloj dio las tres. Las cuatro. Cuando se hicieron las 5, descubrió que podía volver a moverse. 

En el baño, se perdió en la imagen que reflejaba el espejo. Vio los años pasando como un rayo, vio las decisiones que tomo, se vio a si mismo. Entonces se dio la vuelta y observo a lo que había sido el departamento mas ordenado que el hubiera visto nunca, miro sus sueños como nuevo ingresante a la universidad. Uno de los mas jóvenes. Y las lágrimas brotaron de sus ojos. La segunda almohada, que nadie habría de ocupar, dotaba de su cama de un aspecto melancólico. En una esquina, el alcohol en una lata vibro cuando Danny se recostó a dormir. 

1 comentario:

Pluma Insolente dijo...

Herbie, tenemos tu reseña ya publicada: http://laplumainsolente.blogspot.com.es/2015/03/dos-relatos-cortos-de-herbie-grimm-5.html

Saludos